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Archive for November 2017

Rituales conscientes

Actualmente suele verse a los rituales con cierto grado de recelo, asociados a una época pasada en la que predominaban aspectos irracionales. Lo cierto es que el ritual llega a una parte inconsciente de nuestra mente. Sin embargo ésta tiene necesidad de entender cuál es el símbolo de lo que se escenifica, para dotarle de cierto sentido. Cuando la mente entiende el propósito del ritual, el corazón puede comprenderlo. Es en el corazón donde se produce la transformación, mientras que la mente que solo entiende la información de manera intelectual permanece fría y distanciada.

Los rituales que más conocemos tienen que ver con los sacramentos religiosos. Hay que reconocer que la mayor parte de la población pasa por ellos por tradición, no porque se comprenda el sentido de cada uno de ellos. En nuestra tradición cristiana, el bautismo, es un ritual en el que la familia reconoce a un nuevo miembro. Es por esto que se hace en un neonato, no procede de una decisión racional y adulta. En un matrimonio, son dos familias las que pasan a reconocerse como vinculadas, y cada familia da la aprobación a la que pasa a ser familia política. Los suegros que "miran mal" a sus nueras y yernos, no han llevado este ritual al corazón, no han comprendido su significado. El efecto indeseado, será que a pesar de todo el romanticismo individualista que puede llevar a elegir pareja en contra de la visión de la propia familia, una parte de su hijo o hija no de aceptará a su pareja. 

El ritual, además de tener una dimensión social y familiar, afecta al desarrollo de la consciencia del individuo. En cada ritual de paso, uno se prepara para dejar atrás aspectos ya desactualizados, y se prepara para traspasar un nuevo umbral de madurez.

Ante la falta de significado de los rituales, suceden numerosos conflictos internos que tienen que ver precisamente con no haber pasado página de estadios de desarrollo precedentes, y no ser capaces de asimilar plenamente los cambios propios de cada etapa del ciclo vital. Producto de la falta de rituales conscientes es una preocupante extensión de una negación a crecer y a asumir las responsabilidades propias de cada edad. Esto llega al punto de negarse a celebrar los cumpleaños, un ritual sin connotación religiosa.

Los rituales calman la mente. Para los niños es importante ritualizar ciertas tareas, haciéndolas de la misma manera y a la misma hora. El día comienza con el ritual de vestirse, el de desayunar, el de lavarse los dientes... y se cierra con el ritual de la ducha, el de la cena y el de la lectura de un cuento.  Los japoneses son maestros a la hora de realizar elaborados rituales que convierten en sagrados los aspectos más cotidianos. El ritual del té, por ejemplo, está destinado a cultivar la atención al momento presente. En una cultura permeada históricamente por mindfulness, los rituales son rituales del presente, no producto de una tradición pasada. Muchos maestros de budismo zen alertaron sobre el uso automatizado y no consciente de los rituales.

En el siglo XXI hemos podido cultivar tanto nuestra individualidad que ha llegado el momento de que cada uno pueda sentir libremente la creación de sus propios rituales conscientes. Podemos darnos cuenta de cuándo necesitamos soltar algo, celebrar algo, abrirnos a algo... y elegir los elementos del ritual que más significado tienen para nosotros mismos. No necesitamos a alguien experto en el que delegar este poder simbólico innato y necesario en nuestra especie. Hasta los rituales tradicionales fueron creados en algún momento por un ser humano conectado con su corazón. Cuando el ritual se institucionaliza, se corre el peligro de que pierda su sentido original e impedir su actualización para cada época histórica. El ritual pierde entonces todo su poder de transformación.

Llega por tanto el momento de abrirse a conocer el poder mágico trascendente y sanador que porta el ritual consciente. Un ritual consciente que podemos incorporar a nuestras rutinas diarias es cerrar el día con un diario en el que agradezcamos todo aquello que nos ha regalado el día, una manera de cultivar una mente abierta a reconocer la abundancia que ya hay en nuestras vidas, en lugar de dejar vagar la mente a lo que nos falta, donde suele instalarse. 

Taller rituales conscientes